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¿Por qué todas las barberías son iguales?

Hace unos meses vine a vivir a La Coruña y tuve el mismo drama de siempre que cambio de ciudad. ¿Dónde voy a cortarme el pelo?

No sé cómo serán donde tú vives, pero aquí todas las peluquerías de hombre tienen el mismo aspecto “vintage”. Como de barber shop americana. Ya sabes, madera, cuero, el dibujo de unas tijeras y un peine, una serigrafía característica y un pirulo de colores (blanco, azul y rojo) en la entrada. ¡Hasta los peluqueros se parecen!

*Incluso hay un bar que se llama Barbería (donde se come muy bien por cierto)

Difícil elegir, así que fui a una que había visto en Instagram (de casualidad) y que curiosamente está enfrente de mi casa. Tenía muy buena pinta, una cuidada decoración, buen mobiliario, buenos productos, estaba limpia y los sillones eran cómodos. Lo que pasó fue que ni el corte de pelo me gusto ni el trato tampoco resulto ser el mejor (no pasó nada en concreto, pero no hubo conexión. Me pareció que la historia que contaban esas fotos, navajas y maquinillas antiguas no casaba muy bien con la manera de ser del peluquero.

Estaba claro que esa peluquería no era para mí.

Seguía por ahí, con el pelo mal cortado y cada vez más largo, y por todos los sitios donde iba cada peluquería se parecía mucho a las demás. Hasta que un día por fin decidí que tenía que cortarlo y entre en la primera que vi. También tenía el pirulo de colores en la entrada y un nombre en inglés, pero ya me hacía falta y tampoco pasaría nada por otro mal corte de pelo.

Era antigua, pero no como la otra, esta tenia la madera tocada y la grifería regular, que estaba vieja vamos. También era muy pequeña, un señor mayor a la entrada y tres jóvenes que estaban muy cerca el uno del otro.

Me cortó el pelo uno de los jóvenes, que llevaba el suyo y su barba parecidos al de la otra peluquería. Pero su forma de atenderme, de preocuparse por como quería el corte, por contarme cosas de la ciudad hizo que me sintiese muy a gusto.

Me dijo que la peluquería era de su padre (el señor de la entrada), que hacía unos años él se había unido y más adelante dos de sus amigos. Aunque a veces los negocios entre familiares y amigos son complicados, en este caso parecían llevarlo muy bien y el ambiente que se respiraba era excelente. Me fui de allí con un buen corte de pelo y un trato excelente.

¡Había encontrado mi peluquería!

La siguiente vez en ella, me atendió otro de los chicos (muy bien también) y me dijo que iban a reformarla. La verdad que falta le hacía. Qué buena oportunidad para contar su historia, con fotos del padre cortándole el pelo a su hijo cuando era pequeño (hay una de ellos ahora),fotos de fiesta con los amigos, fotos de vacaciones con la familia…

Pero no, la reformaron e hicieron que se pareciese aún más a las demás.

Y es una pena porque yo ya la conozco. Pero sería fantástico que si alguien llegase nuevo a La Coruña y la historia de estos peluqueros resuena con él pueda acertar a la primera y no tener que perderse entre tantas peluquerías aparentemente iguales.

Te preguntarás porque hoy te hablo de barberías y no de hoteles. Pues además de para ahorrarme el psicólogo contándote mis pequeños dramas. Para que reflexionemos porque hay tantos bares, restaurantes, tiendas, hoteles, coches y personas que parecen iguales y en realidad no lo son. Y todos/as aquellos/as que tratan de parecerse a algo que en realidad no son.

Autoría de la foto: Brent Michael

Nota: He preferido sacar la foto de un banco de imágenes, porque la imagen de ninguna de las de aquí representa nada. En cambio está de Nashville si parece que tiene que ver con el lugar donde se encuentra.

¿Qué dicen mis paisanos?


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