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Girona: de la costa a los volcanes

Aquí os muestro mi ruta "slow" por la provincia de Girona, desde sus calas con pinos que tocan las orillas hasta la zona volcánica de La Garrotxa, en el camino campos, lagos y pueblos medievales, que unido a un excelente clima y rica gastronomía hacen de Girona uno de los destinos más atractivos de Europa.

Un destino que puede conocerse en un solo viaje o que podemos ir descubriendo en diferentes escapadas, pero al que seguro que siempre querremos volver y nos quedarán secretos por descubrir.

En esta ruta os hablaré de las dos comarcas que conocí: Baix Empordà y La Garrotxa

Baix Empordà: Un lugar del que es fácil enamorarse

Playas de arena fina, pueblos marineros y medievales, campos de cultivo, apasionante historia e interesante escena cultural. Difícil decidirse entre tanta oferta, por suerte, conocí a Santi y Elena en su Cluc Hotel (ver video) quienes desde las empedradas calles de Begur me recomendaron los mejores lugares para disfrutar con calma de este paraíso.

Así me dirigí a pasear por los “Camins de Ronda”, unos paseos de piedra y madera que recorren la costa entre los árboles, las rocas y el Mar Mediterráneo. Visité los pueblos medievales de Peratallada, Ullastret y Monells.

Me adentré entre los bucólicos campos de arroz ideales para ir en bicicleta y eche de menos a mi novia en mí deambular nocturno por el vecindario begurí.

Para otra ocasión queda conocer a los artesanos de La Bisbal, hacer submarinismo en sus aguas trasparentes, pasear en barco de vela junto la costa o descansar al sol en alguna de sus calas.

Camino al corazón de La Garrotxa, varias paradas son recomendables. Contemplar el Embalse de Banyoles con las montañas a las que nos dirigimos al fondo e imaginarnos a los caballeros medievales atravesando el puente de piedra a las puertas de Besalú.

La Garrotxa: naturaleza en estado puro

Caminos interminables, montañas, volcanes, frondosos bosques, ríos, cascadas… en pocos lugares la naturaleza se presenta tan exuberante como en La Garrotxa.

Saliendo de la carretera principal llegamos a Mas Can Batlle, una masia milenaria en perfecta unión con la naturaleza a la que hay que ir al menos una vez en la vida.

Muy cerca el encantador pueblo de Santa Pau, donde recorrer sus empedradas calles, su castillo y probar sus famosos “fesols”.

Adentrarnos en el bosque mágico de La Fageda d´en Jordà y conocer cómo se hacen los yogures con alma, subir a los volcanes para descubrir las curiosas formaciones de la lava en primer plano o disfrutar de todo este espectáculo natural desde el aire sobrevolándolo en globo.

Si quieres tener más información de alguna de estas actividades o proponerme otras contacta con nosotros.

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